La prevención del riesgo de desastre tiene por objetivo esencial prevenir o mitigar la exposición a daños probables derivados de fenómenos naturales, tecnológicos u antrópicos, y que pueden transformarse en una amenaza para la población, por lo común vulnerable a este tipo de fenómenos.
La prevención del riesgo de desastre, administrada profesionalmente, utilizando tecnología de punta, es el método, según Naciones Unidas, para asegurar un proceso de desarrollo sostenible, y no puramente sustentable, como algunos confunden.
Aspirar a un desarrollo sostenible significa buscar un punto de equilibrio entre crecimiento económico, desarrollo social y protección del medio ambiente. En este equilibrio se fundan la verdadera equidad, la justicia social y la preservación del sustento de las generaciones futuras.
La mejor forma de obtener un beneficio social y económico de estas estrategias de prevención y de desarrollo es incorporándolas en los diversos instrumentos de Ordenamiento Territorial y en la Planificación y Gestión Estratégica globales. Y aquí es donde, estimo, solemos empantanarnos.
Porque, paradójicamente, según un documento oficial del gobierno chileno, con el propósito de " . . . corregir deficiencias y sesgos voluntaristas contenidos en la planificación tradicional, se introduce la noción de "gestión estratégica", acercando la proyección de la acción al proceso decisorio y sus contingencias". La política gubernamental apunta en la dirección correcta, sin embargo, aún cuando los conceptos que siguen se definen claramente en este documento, a primera vista, pareciera que no todos entienden su significado y sentido..
El concepto de gestión se refiere a "la capacidad de administrar y hacer funcionar coherentemente las partes de un todo". Teóricamente, bien dicho, pero, es imprescindible definir y precisar de cuál todo se habla y de cuáles partes se compone. Una comuna, una provincia o una región, cada una representa un nivel y un todo en sí diferente, como p. Ej.: una Comuna puede ser un todo, y los distintos servicios y corporaciones municipales, servicios de utilidad pública, instituciones, empresas, organizaciones comunitarias y sociales, voluntariado, etc., las partes de ese todo.
Y la estrategia implicaría "conducir ese todo a un fin dentro de un tiempo determinado". Aquí, tres aspectos de relevancia crucial:
primero: la conducción, requiere de un director del proceso, responsable, con capacidad de liderazgo, capaz de trabajar en equipo y éste, a su vez, capaz de supervisar técnicamente las actividades cronogramadas;
segundo, respeto y cumplimiento de los plazos estipulados y.
tercero, definición del fin o gran objetivo de ese todo, y al que deben apuntar los objetivos particulares de cada uno de los componentes del sistema, aún cuando haya una interacción recíproca entre estos también.
"Una estrategia expresa la necesidad de conducción social hacia objetivos que se desprenden de una política de desarrollo", nacional, regional y comunal, debidamente articulada.
"Determinar los objetivos del desarrollo supone hacer valoraciones y diagnósticos explícitos o implícitos de lo que debe cambiar y en qué dirección. Esto significa definir, jerarquizar y fijar temporalmente un conjunto de decisiones e inversiones", procesos en los cuales no debe estar ausente la prevención del riesgo de desastre como garantía de decisiones e inversiones social-, económica-, técnica-, legal- política y ambientalmente convenientes, aceptables y de máximo beneficio para la comunidad.
"La gestión estratégica del desarrollo", por lo tanto - incluida la gestión del riesgo de desastre - , "supone comprender la acción pública como un Proceso de Intervención Sistémica, es decir, la ejecución de acciones y proyectos que afectan y son afectados por muchas situaciones y agentes de manera simultánea" y recíproca.
Mientras no se logre articular coherentemente este enfoque sistémico de la acción pública, más la privada, en nuestra Región, tarea ésta de suyo compleja, pero imprescindible, éste es, a mi entender, el gran "Talón de Aquiles" para encaminarnos definitivamente por la senda de un desarrollo sostenible.
Jorge E. Gorigoitía Gándara
Profesor
Especialista en Administración de la Prevención del Riesgo de Desastres
Abril 3, 2002 -
(Esta nota se mantenía hasta hoy inédita pero su contenido mantiene plena vigencia)

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